animación lectora
El gran libro de los miedos del ratoncito
Emily Gravett
Miedo y LIJ
Picarona
reflexiones LIJ
EL MIEDO
Todos sentimos miedo. Un sentimiento profundo que tiene el
poder de bloquear o condicionar nuestra visión y relación con el mundo. Quizá
el miedo adulto sea más racional que el de los niños, no lo tengo claro del
todo, pero sí son miedos más primitivos los infantiles: miedo a la oscuridad,
miedo a los seres sobrenaturales, a los animales peligrosos, etc. Temores de
los que se sirve la literatura.
¿Para qué leer libros sobre miedo? No necesitamos la
literatura para aprender a sentir miedo, el miedo es algo que aprendemos
viviendo, a veces instintivo, necesitamos al miedo de la misma forma que
necesitamos vencerlo o controlarlo para que no nos bloquee. ¿La literatura
ayuda a este propósito? Con lo emocional y literatura siempre hay dicotomía,
¿tiene que enseñar algo? De todas formas, ¿alguien puede no aprender nada de la
lectura de una historia?, ¿hay alguna historia que no contenga sentimientos?
Leemos “Ramón el preocupón” y podemos sentirnos identificados y actuar como el
protagonista en su búsqueda de soluciones para sus conflictos, podemos
empalizar con un sentimiento que desconocíamos o simplemente leer y
divertirnos.
¿Cómo trata la literatura infantil el miedo? Los cuentos
clásicos utilizaban el miedo como moraleja, a veces para aprender a través de
él la diferencia entre el bien y el mal. Hoy es bien diferente, la mayoría de
los libros para niños pretenden ser como un arma de autoayuda, libros para
aprender a no tener miedo a la oscuridad, algunos con historias sencillas y facilonas,
sin contenido literario, sin narración. También existen otros que cuentan una
historia en la que el miedo es el protagonista camuflado dentro de una
narración con personajes reales o ficticios, como el clásico “Donde viven los
monstruos” de Maurice Sendak, “No puedo dormir” de Stein Erik Lunde y OyvindTorseter, editado por Bárbara Fiore o “Ramón preocupón” de Anthony Browne.
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“No puedo dormir” Stein Erik Lunde y Oyvind Torseter. Bárbara Fiore |
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“Donde viven los monstruos” de Maurice Sendak |
Otro tema es: libros informativos para niños. Deben informar
y también enseñar a hacerse preguntas y resolver conflictos. Para trabajar las
emociones antes hay que experimentarlas, describirlas, ejercitarlas,
comunicarlas, etc. Iniciar un diálogo interior, comenzar una conversación con
un adulto que tiene que nacer de la motivación del niño o niña para que
realmente sea significativo.
Escribir sobre lo que nos sucede es algo que a mayores y
pequeños sirve de catarsis. Pones de manifiesto qué es lo que te da miedo, y
quizá puedas a la vez saber de dónde viene y cómo utilizarlo en tu propio
beneficio, o dejarlo escrito y así soltar esa preocupación. Un libro precioso,
divertido y simpático que invita a redactar nuestros temores es “El gran libro de los miedos del ratoncito” de Emily Gravett editado por Picarona. Escribir de
forma libre y espontánea sobre el miedo implica mirarle a la cara sin
asustarnos, este libro es un buen comienzo para eso.
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