jueves, 10 de septiembre de 2015

ENTREVISTA PATRICIA GARCÍA-ROJO

 
Patricia García-Rojo se define como una escritora que da clases de lengua para poder pagar el alquiler. Además, dice que escribe porque eso la hace feliz.

Escribe poemas y narrativa juvenil, en 2007 ganó el premio Andalucía Joven de Narrativa con su novela ‘La Fábrica Creátor’ (Berenice). Después publicó la saga completa de Los Portales de Éldonon.

En 2013 quedó finalista del Premio Gran Angular  con ‘Lobo. El camino de la venganza’, publicada posteriormente en la colección narrativa juvenil de SM.

‘El mar’ es su última novela, ganadora del premio Gran Angular 2015. El jurado del premio describió ‘El mar’ como ‘un relato que acredita desde la primera página una voz y una mirada propias. Porque defiende la búsqueda de la felicidad en las cosas sencillas’.

 
Dice en su blog que su familia le regaló una infancia llena de libros, ¿es esa la clave para ser un buen escritor? 
Bueno, la verdad es que no sé si es la clave para ser un buen escritor, lo que sí tengo claro es que es fundamental para tener una infancia rica y feliz. ¡Yo me lo pasaba como los indios leyendo las tardes enteras escondida en cualquier rincón! E imagino que del deseo de leer, surgía también el deseo de escribir.

 ¿Qué leía de pequeña? 
Mis libros preferidos eran los de Los Cinco de Enid Blyton. Los devoraba. Recuerdo especialmente leer una tormenta en El cerro del contrabandista y pensar que así debían ser los libros de miedo.

¿Cree que el escritor nace o se hace? 
No tengo una opinión muy clara al respecto. A veces pienso que nacemos niños y como tales, somos capaces de cualquier cosa hasta que nos dicen lo contrario. Así que creo que, en esta vida, casi todo se hace a fuerza de repetición, esfuerzo, imaginación y alegría. Pero otras veces, me da por creer en el genio y cambio totalmente de idea.

Escritora y profesora de lengua y literatura, ¿de qué manera utiliza el texto en el aula?, ¿les gusta escribir a sus alumnos? 
Más que escribirles, me gusta leer con ellos. Si están leyendo algo que desconozco, intento hacerme con el mismo libro para poder compartir la experiencia. En el aula dejo que los protagonistas sean mis alumnos y que me sorprendan con sus textos. Leemos mucho en clase y también jugamos mucho con las palabras. Luego, claro está, ellos dejan una huella en mí que se traslada a mis libros. Son una fuente de inspiración inagotable.

¿Cree que los resultados negativos en encuestas sobre lectura entre los jóvenes españoles son reflejo de la realidad? 
Desgraciadamente creo que sí. Suelo encontrar uno o dos alumnos lectores, verdaderamente lectores, por aula. Y eso teniendo mucha suerte. Con el resto tengo que estar peleándome para conseguir que abran una página. Yo les digo que decir “no me gusta leer” es como decir “no me gusta el cine”; que hay muchos géneros y seguro que encuentran el que les motiva. Promover la pasión por la lectura es un ejercicio de seducción que llega a ser muy frustrante. Luego hay veces que aciertas y sientes que ya puedes morirte. Pero claro, toda esta guerra tiene como consecuencia los grandes problemas de comprensión lectora y de escritura de las nuevas generaciones. Por eso, cada vez que me topo con un alumno lector, intento compartir con él los libros que le gustan. ¡Es un regalazo!

Me ha dicho que no le gusta nada corregir sus textos, pero ¿qué es lo que más le gusta del proceso de escritura? 
¡Es que corregir me da muchísima pereza! Ya me he contado toda la historia y volverla a leer es como escuchar otra vez la misma anécdota. Del proceso de escritura me encanta el tiempo que pasa en que la idea surge y escribo la última palabra. Ver cómo algo pequeño se va convirtiendo en una historia más o menos compleja, va dibujando un horizonte, generando un mundo… ¡Eso me vuelve loca!

Dice que la idea de ‘El mar’ se le ocurrió de vacaciones, cuando imaginó qué pasaría si el mar inundara todos los típicos edificios de las zonas costeras, ¿cuál es el siguiente paso que dio en el proceso de creación del galardonado libro? 
Contárselo todo a mi marido para que no se me olvidase. Estábamos bañando y le fui explicando quién era Rob y cómo vivía, a qué se dedicaban en ese mundo sobre los tejados y qué descubrimiento genial iba a tener lugar. Después, al llegar a casa escribí unos apuntes generales y lo dejé reposar. La idea necesitaba tiempo para agarrar, como las macetas.

‘El mar’ es una novela juvenil con carácter diferente, encuentro la forma de narrar muy original, muchos escritores insisten en encontrar una voz propia, ¿qué opina de eso, la ha encontrado? 
Bueno, no creo que yo tenga una voz propia, creo que en esa historia en concreto, Rob tiene su propia voz. Desde mi inexperiencia, confío en que cada novela necesita una voz narrativa diferente e intento buscar la voz más apropiada. No siempre acierto, pero creo que con Rob lo conseguí.

Desde mi punto de vista, otro gran acierto en la novela son los personajes, todos los personajes de la novela tienen un trabajo y personalización increíble, ¿cómo se consigue crear unos personajes tan entrañables y carismáticos? 
Lo que te voy a decir quizá me haga parecer una auténtica demente, pero lo cierto es que cuando escribo siento que todo lo que yo cuento existe, incluso antes que yo, y que sólo tengo que trasladarlo al papel. De alguna manera siento que esos personajes tienen tanta entidad como cualquiera de mis amigos. Seguramente mi imaginación los vaya construyendo cuando no me doy cuenta, utilizando experiencias y rasgos de mis conocidos. De todos modos, en El Mar hay una gran influencia de los personajes de Miyazaki.

El final de la novela es un vuelco, una alegría, un apunte inesperado, es el momento de más acción de la novela, ¿empezó a escribir sin saber el final o necesitó tener una escaleta bien definida? 
Para poder sentarme a escribir necesito una escaleta muy bien definida. Si no, siento que no merece la pena contar la historia. Sólo me pongo delante del ordenador cuando tengo bastante claro lo que va a pasar y me he entretenido haciendo algunos esquemas. 
 
Dice el jurado y dice usted que ‘El mar’ es un libro sobre el valor de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas’, ¿qué hay de Patricia en la voz de Rob, el protagonista de la novela? 
No sé si de verdad hay mucho de Patricia en Rob o no, me gustaría que sí. Rob piensa como me gustaría pensar, ve la vida como me gustaría mirarla. Es algo así como un maestro. Y su filosofía nace mucho de la manera de ver el mundo de mi marido: con gratitud y sencillez.




Además de la brillante historia, SM ha conseguido una portada y diseño precioso, con ilustraciones de Iratxe López de Munáin, ¿qué le parece su trabajo, la interpretación que ha hecho de sus palabras? 
Para ser sincera, yo no tenía ni idea de cómo iba a ser el libro hasta que el 21 de abril llegué a la rueda de prensa. Me habían comentado algo de unas cubiertas desplegables y poco más. Cuando vi la novela me quedé de piedra. Iratxe ha hecho un trabajo sensacional. ¡Tanto que tengo una copia de sus ilustraciones enmarcadas en casa! Supo captar cada detalle. Los lectores van descubriendo en las cubiertas a los personajes de la novela y algunas de las escenas que se describen. Es alucinante.

¿En qué genero se siente más cómoda?, ¿le gustaría publicar álbum ilustrado? 
Me siento muy cómoda en la literatura fantástica, es lo que más me gusta. Me encanta poder escribir historias imposibles, imaginar mundos inexistentes. Con respecto al álbum ilustrado: me encantaría. Vivo con un ilustrador y eso hace que aprendas a ver las historias de otra manera. ¡Ojalá llegue el día en que podamos publicar algo juntos!

Por último, ¿quiere recomendar un cuento, un ilustrador o un escritor al elefante lector? 
Os recomiendo, de verdad, a Pedro Mañas. Recibir el Premio Gran Angular  ha sido una alegría, pero poder conocer a Pedro porque ganó el Premio Barco de Vapor y acercarme a su literatura ha sido sensacional. Soy una gran admiradora, no dejéis de leerlo.




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