lunes, 21 de noviembre de 2016

Elefantes de papel. Segunda parte.

 
La conocida historia del elefante Babar y “Cinco minutos de paz” de Jill Murphy son dos historias cotidianas con elefantes humanizados. Cada una con un estilo narrativo diferenciado y también diferentes en las ilustraciones aunque los dos han optado por vestir a los elefantes y hacerlos caminar derechos. 

“Historia de Babar el pequeño elefante” Jean de Brunhoff.

Es una historia de sobra conocida que se sigue publicando, lo ha hecho últimamente Blakie Books y Nandibú, que es el ejemplar que tenemos, de gran formato, como sus primeras publicaciones.

Leer a Babar no deja indiferente, el texto comienza con una muerte y no es la única que hay a lo largo de la narración, Babar llega a la ciudad y quiere vestir como un humano, una mujer lo acoge en su casa y le da todo lo que quiere, sus primos van a buscarlo y se acaba casando con su prima. Un libro, muchos acontecimientos. No sé si alguien se atrevería a escribir algo así hoy en día, la historia del pequeño elefante fue de los primeros álbumes ilustrados, Sendak lo tenía como referente aunque en un principio le resultó un personaje demasiado razonable, y no es raro porque Babar puede resultar a veces demasiado “correcto”, lo que  valoró siempre el autor de “Donde viven los monstruos” son las preciosas ilustraciones, resultan sorprendentes y llenas de detalles que completan el texto, Sendak afirmó que Babar era una obra de arte. 


Babar tiene ese tono cariñoso de mamá que cuenta un cuento a sus hijos, y esa trepidante narración que asombra y gusta a los niños, de hecho nació así, son las historias que contaba la mujer de Jean Brunhoff a sus hijos. Con un tono sencillo, directo y activo. No está de más rescatar estos primeros álbums ilustrados repletos de cotidianeidad, una forma diferente de ver la narración y la imagen, con esos colores y líneas que representan otra época y tienen un toque vintage que gusta, y ha servido de referencia para otros autores.

 
Lo único que no me gusta, y esto es cosa mía, es la excesiva humanización y el hecho de que un animal inteligente que ha visto la crueldad del ser humano quiera parecerse tanto a él, vestir como los humanos, vivir como ellos, dejando de lado esa parte más natural y animal que quizá tengamos que aprender los humanos de los animales.


 “Cinco minutos de paz” de Jill Murphy 

Esta es otra historia de una familia de elefantes humanizados, ¿por qué el autor ha elegido estos animales para esta historia? Quizá por su comicidad. 


Es un texto sencillo y directo que cuenta una escena típica de un hogar con niños pequeños. También es un texto antiguo, coincidiendo con su 30º aniversario KALANDRAKA recupera este álbum, de título tan explícito y temática tan real. Resulta una apuesta arriesgada contar una historia en la que la madre necesita cinco minutos de descanso de sus hijos que no paran de reclamar su atención. 

 
“Los niños estaban desayunando y aquello no era un espectáculo agradable”, así comienza esta breve escena cotidiana que narra con humor, naturalidad y cercanía una situación familiar. Es una idea original pese a la sencillez del texto, el autor pensó relatar a modo de escena cinematográfica un pequeño corte en la mañana de una familia. Resulta curiosos leer este cuento con los niños y ver de qué manera se ven reflejados en una historia que narra sus inquietudes, necesidades y comportamiento espontáneo y natural. 

Las ilustraciones son coloridas, llenas de detalles y minuciosas en la representación de los estados de ánimo de los protagonistas, cosa que complementa el significado del texto y le da mayor información y capacidad de empalizar con la familia de elefantes. 




 Quizá ahora la forma de contar historia humanas con animales como protagonistas haya evolucionado, no sé, será cuestión de seguir investigando, ¿qué pensáis vosotros?


martes, 4 de octubre de 2016

El texto libre


 Los niños tienen mucho que decir, pero a menudo las conversaciones en la escuela se reducen a temas académicos, y las redacciones se ven como un ejercicio más de clase, como hacer una suma o responder a una pregunta de examen de ciencias. Freinet decía que esa forma de ver las escritura mata la creatividad y la comunicación escrita como necesidad de expresión vital. 

Este verano mi hermana rescató un pequeño libro de redacciones de sus compañeros de clase de cuando tenía diez años. Lo leímos y fue sorprendente. Mi hermana recordaba los compañeros más estudiosos y los menos, y las redacciones más originales y espontáneas no eran precisamente los que mejor nota sacaban. Haz una redacción y luego, ¿para qué? En cambio para Freinet la escritura era lo principal, a partir de ahí se aprendía vocabulario y ortografía de manera natural, sin libros de texto. Ahora que maestros que siguen una pedagogía diferente son nominados a premios de educación y tienen colas de horas para ir a ver sus conferencias, puede ser momento de cambio. Los alumnos de Cesar Bona tenían claro por qué no tienen libros de texto, para qué hacen lo que hacen en clase, por qué es importante escribir y para qué sirve en la vida real. Aproximar la escuela a la vida, que también decía Freinet, eso se traduce en una pedagogía consciente que enseñe que lo que se trabaja en la escuela tiene un sentido, y lo tiene en un entorno social, por lo que no es necesario que los alumnos se pregunten para qué hago estos deberes, sino escribo este texto porque quiero comunicarme, algo tan básico y tan real.

A través de la comunicación mediante el texto se despertaba la curiosidad por seguir aprendiendo, el texto lo leían los compañeros, los maestros, los padres y se difundía mediante el periódico. Pero todo empezaba con la necesidad real de expresar algo, con el impulso libre de comunicar y de seguir aprendiendo, que es la base de su pedagogía y a la vez lo más difícil de instaurar en aula convencional. Si lo pensamos, la mayoría de las cosas que aprendemos y nos quedan, es porque las hemos aprendido haciendo, a través del juego, y de la libertad de elección. Para eso tenemos también a autores como Rodari y la “Gramática de la fantasía”.

Para mí, Freinet es especialmente interesante por su labor como creador de la imprenta y el periódico de clase, el periodismo y la pedagogía han estado de la mano en varias ocasiones en la historia de la educación, aunque ahora parezca que estudiar las dos cosas no tenga sentido, y lo tiene quizá más que nunca. Freinet decía que “la prensa en la escuela tiene un fundamento psicológico y pedagógico: la expresión y la vida de los alumnos. Se argüirá que lo mismo podría lograrse con la expresión manuscrita individual. Pero no es así. Escribir un periódico constituye una operación muy diferente a ennegrecer un cuaderno individual. Porque no existe expresión sin interlocutores. Y, como en la escuela tradicional la redacción solo está destinada a la censura y corrección por parte del maestro, por el hecho de ser un 'deber'  no puede ser un medio de expresión”.

Freinet dejó muchos libros escritos sobre su pedagogía, estamos hablando de principios del XX y todavía, en ocasiones se suele repetir la misma forma de trabajar tediosa sobre los textos en el aula. ¿Podemos cambiar esto?

Algunos datos sobre Freinet:

-Celestín Freinet fue un pedagogo francés impulsor de métodos de renovación pedagógica dentro del marco del movimiento llamado "la escuela nueva". 

-Para Freinet el texto libre es aquel que el niño escribe cuando tiene una necesidad real de comunicar algo. Por lo tanto el tema lo elige siempre él.

 -El texto, espontáneo y natural, nace de la motivación, de comprender que lo que tiene que decir es importante. 

-Los adultos no están para juzgar el texto y corregir desalentando. Se trabaja sobre el texto a través de una comunicación positiva. 

-En las escuelas de Freinet, se leían en voz alta todos los textos, se seleccionaban algunos para trabajar en clase o para publicarlos en las revistas de escuela mediante la imprenta, todo contaba con el voto democrático de toda la comunidad, los niños tenían voz. 

-A menudo se olvida recordar el trabajo que junto a Freinet hizo su mujer Elise, también pedagoga. Para que no se olvide el trabajo de las mujeres en la historia, en este caso de la educación.

Ilustración Lucía Arnau


 Sabéis que hace un año se me ocurrió hacer un fanzine para niños, uno de los objetivos del Elefanzine es animar a la escritura, pero una escritura que nazca de la motivación y necesidad de expresión del niño, como expuso Freinet cuando habló del texto libre. 

En el primer número del Elefanzine propusimos un ejercicio de haikus, es este:  
¿Sabes qué es un haiku? Es una forma de poesía breve japonesa. Podríamos decir que es un mini-poema de tres líneas o versos. Lo que tiene de corto lo tiene de intenso, en él cabe todo lo que quieras imaginar. 

Ilustración Sazume

 Uno de los escritores de haikus más antiguos y conocidos es Matsuo Basho, ¿quieres leer un ejemplo? 

El mar ya oscuro.
 El graznido de un pato, 
apenas blanco. 

 ¿Quieres probar a escribir uno? 

Puedes… intentarlo siguiendo estas ideas:

 -Los haikus se escriben en presente.
 -No importa que no rime. 
-Suelen contener referencias a la naturaleza, las estaciones del año. 
-Piensa en una imagen que te guste, por ejemplo: la playa.
 -Ahora, escribe una lista de palabras relacionadas con la imagen. 

En realidad el texto libre que propone Freinet no tiene “normas”, ni tema, por eso solo apuntamos algunas sugerencias e información para que el niño decida, si tiene ganas de comunicar algo, cuándo es el mejor momento, o si no tiene nada que decir. Los haikus son muy emotivos, pueden aparecer en cualquier momento, de paseo por el campo, en la playa o en un momento de soledad, pero hay que dejarlo salir, sin presiones. Para Freinet es importante que ese mensaje llegue, por eso creó la imprenta y el periódico escolar, para publicar los escritos. 

Queremos publicar vuestros haikus en el número dos del Elefanzine que se está cocinando. ¿Os apuntáis? Mandarnos los poemas a la dirección: elelefanzine@gmail.com  
Los publicaremos en facebook y entre todos decidimos, los que reciban más “me gustas” saldrán en el número dos ;) 

¡Gracias por participar! 

Ilustración Sazume
 



lunes, 19 de septiembre de 2016

ENTREVISTA “El tiempo del gigante"

Manuel Marsol es ilustrador, ha sido seleccionado tres veces para exponer en la Mostra de Ilustradores de la Feria del Libro Infantil de Bolonia, ha recibido varios premios: Premio Internacional de Álbum Ilustrado Edelvives por Ahab y la ballena Blanca (Edelvives, 2014) , el Premio del V Catálogo Iberoamericano de Ilustración (2014) gracias a cinco de las ilustraciones que luego formarían parte de “El tiempo del gigante”. En 2015, el libro recibió también el Premio al Mejor Libro Infantil Ilustrado concedido por el Festival Internacional de BD de Amadora, Portugal.
 Carmen Chica es escritora y publicista, “El tiempo del gigante” es su primer libro. Ella nos responde a la entrevista:

¿Cómo definís la historia que hay detrás de “El tiempo del gigante”? 
Es un álbum que habla del paso del tiempo, de las pequeñas cosas y del dolce far niente, como bien menciona Manuel en una de las dedicatorias. El tiempo del gigante no cuenta una historia como tal, habla de emociones, de qué es lo que pasa cuando no pasa nada, si es que pasa algo, y del misterio del tiempo.

Puedes mirarte en el espejo día a día, que no vas a encontrar un cambio aparente, pero mira una foto de hace 7 años y vas a ver cómo has cambiado. Y no solo por fuera, piensa en lo que estabas haciendo hace 7 años, con quién estabas, qué leías, y piensa ahora en qué es lo que haces, con quién estás, si esas personas siguen contigo, si leerías el mismo libro ahora, después de haber leído muchos otros, si piensas de otra manera. Ojo, puede que sí, pero también que no.

En El tiempo del gigante puedes ver su día a día, los pequeños cambios, y también puedes verlo todo con perspectiva.

¿Cómo os conocisteis, cómo surgió la idea de colaborar?
Nos conocimos en una agencia unos meses antes de que Manuel dejara la publicidad para dedicarse a la ilustración. Cuando Manuel se fue seguimos en contacto. Él me iba enseñando dibujos, proyectos, y libros que le gustaban y al final acabaron gustándome a mí también. Empezamos a hablar de hacer algo juntos, pero nos costaba mucho encontrar el momento. Un día él me enseñó una ilustración de un gigante calvo y rojo en la que ponía: La casita, Carmen Chica y Manuel Marsol. Esa portada se convirtió en una especie de contrato, no tuve que firmar nada, ya lo había hecho él por mí, pero yo estaba encantada. Con el tiempo, al gigante le fue creciendo un árbol en la cabeza, se fue de gira a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y cuando volvió, el título de La casita pasó a ser El tiempo del gigante o O tempo do gigante en portugués, pues se editó primero allí por Orfeu Negro.

Las ilustraciones de Manuel son muy significativas y especiales, para vosotros, qué aportan al texto, ¿cómo habéis trabajado la relación narración imagen?
Lo aportan todo. Al igual que el texto.

Las pocas palabras que se leen en el álbum se escogieron con mucho cuidado para que no hablasen de más, para que no contasen lo que ya ves y para guiar, sin abusar, al que tiene el álbum delante.

Las ilustraciones aportan mucha información, aunque lo hacen de una manera más o menos sutil. El texto juega un poco en contra de ellas, debe ser el lector, con su capacidad para fijarse en las pequeñas cosas, el que diga: Un momento, ¿cómo que no pasa nada?

El texto lo hemos escrito entre los dos y las ideas de muchas ilustraciones también han salido de los dos. A nosotros nos gusta pensar que son uno solo, como un JPG con las capas acopladas o, para los que no estén muy puestos con los programas de edición, como una mesa de madera, por ejemplo, hecha de una sola pieza. Si eliminas algo, te quedas sin nada.

¿Qué es un álbum ilustrado para vosotros?

 ¿Nos podéis contar cómo fue el proceso de edición, la relación la editorial?
 Al tratarse de una editorial portuguesa y nosotros vivir en Madrid, el proceso de trabajo fue a base de mails y más mails y algunas llamadas. Lo bueno fue que cuando vieron el libro (en PDF) en la Feria del Libro Infantil de Bolonia, lo quisieron tal cual. Sin cambiar una coma. Ahora sé que esto es extraño, que salga a la primera, además, hay muchas editoriales con las que trabajas el libro para mejorarlo y Orfeu Negro es una de ellas, pero a Carla le gustó como estaba. Lo que sí trabajamos con la editorial fue la portada, las dimensiones del libro, el tipo de papel, ...




“El tiempo del gigante” es sencillo, directo, me parece que trata el tema del tiempo de una forma maravillosa, ¿de dónde surgió la idea?
Nosotros partimos de cinco ilustraciones, las que ganaron el Premio del V Catálogo Iberoamericano de Ilustración. Cuando Manuel las hizo sabía que quería hablar del paso del tiempo, porque en cuatro de ellas estaban las estaciones del año, pero la idea concreta del álbum no estaba.
Lo primero que hicimos fue sentarnos con los cinco dibujos y pensar en qué tenían en común. Y tenían 4 cosas: un gigante rojo con un árbol en la cabeza; una casita protegida por el gigante; la naturaleza; y el paso del tiempo.

Luego nos fijamos en el gigante. Él estaba contento, no sabíamos muy bien por qué, no estaba haciendo nada en particular, pero lo estaba. Ahí parado, protegiendo una casa, solo. Cualquiera se habría aburrido en esa situación, pero él no lo hacía. Se le veía convivir con la naturaleza, mirarla tranquilo, paciente. Nos caía bien. Si te fijas en él te das cuenta de que tiene cara de buena persona. No es un gigante de los que dan miedete.

Otra cosa que nos llamó la atención fue que no tenía prisa. Simplemente estaba, y además, contento. Sin Facebook, sin móvil, sin prisa. Entonces nos acordamos de una sensación que todos hemos tenido alguna vez. Cuando éramos niños y volvíamos de las vacaciones de verano, eufóricos, diciendo: Joe, ¡qué bien me lo he pasado!, pero si te preguntaban no sabías muy bien por qué. No había una respuesta rotunda, solo una sensación placentera, resultado de un montón de cosas pequeñas.

Ese fue el punto de partida, luego empezamos a pensar en qué significaba el paso del tiempo y los tiempos muertos. Los días en los que aparentemente no pasa nada, pero sí que pasa. Lo único que a veces no lo vemos, o tenemos que dejar que pase el tiempo para darnos cuenta.

La primera frase que salió fue: El tiempo pasa sin que pase nada. La siguiente: ¡Un momento!, un día pasó algo… Habíamos dado con el tono del texto, el de las ilustraciones ya se lo había dado Manuel, y combinaban muy bien, y a partir de ahí intentamos ser fieles a él.



 Es difícil tratar temas tan manidos como el tiempo de forma tan original como en vuestro caso, ¿dónde buscar la inspiración, la originalidad, las ideas?
  La inspiración la encontramos en los recuerdos, sobre todo de la infancia. En los libros y las pelis que nos gustan. En conversaciones tontas. En los detalles. Y también tiene un punto de suerte, porque cuando llegó la inspiración nos pilló trabajando, como diría Picasso.

Y luego hay que trabajar la idea, buscar maneras distintas de contarla, puntos de vista, tonos, fórmulas, estructuras,… Por lo menos nosotros intentamos trabajar así. Unas veces sale bien, y otras… se convierte en una aspiradora de tiempo y energía y acabas cogiéndole manía porque no hay arregle el lío que habéis montado. En este caso lo que nosotros hacemos es aparcar el proyecto una temporada, hasta que se te pasa la manía, y el amor por el trabajo hecho (cosa importante, porque te ayuda a desechar cosas que te costaron mucho trabajo en su día, y que no las hubieses tirado ni harto de vino).

A menudo los lectores pueden preguntarse, cómo trabajan juntos un escritor y un ilustrador, cada uno trabaja su campo o es un trabajo en equipo, ¿cómo fue vuestro caso?

Lo desarrollamos todo juntos: el concepto, el texto, la estructura del álbum, incluso cómo iban a ser algunos de los dibujos. Aunque eso sí, a la hora de ilustrar dejaba a Manuel solito. Mientras él dibujaba yo le daba vueltas al texto y luego lo compartía con él, qué opinaba sobre el texto, aportaba frases,... El texto cambió mil veces, el orden de las ilustraciones también, pero como todos los cambios los hacíamos de manera instantánea, al trabajar en el mismo sitio, resultaba más fácil y directo explicar por qué esto, por qué lo otro sin que se perdieran ideas en el camino, ni tiempo escribiendo mails.

En este punto es importante tener cierta confianza con el otro y saber encajar las críticas. Nosotros venimos de la publicidad y estamos muy hechos a que te tiren ideas y a tener que cambiar imagen y texto mil veces. Toleramos los cambios, siempre que haya una mínima justificación y de sentido común, claro.

Es el primer álbum ilustrado que publica Carmen ¿qué puede hacer un escritor o ilustrador que empieza para poder mostrar su trabajo?
En el caso de los ilustradores, ir a todas las ferias de ilustración que puedan, como la Feria del Libro Infantil de Bolonia, habiendo concertado citas anteriormente con editoriales para enseñarle su portfolio. Otra idea es crear un proyecto y presentarlo a concursos. Y luego están las redes sociales, conocemos a muchos ilustradores a los que les han salido curro moviendo su trabajo por ahí. 

En el caso de los escritores, copio y pego lo de los concursos, y supongo que ir a presentaciones de libros, conocer a otros escritores y a algún editor ayuda bastante. Pero si soy sincera no tengo mucha experiencia. Cuando se hizo El tiempo del gigante Manuel ya tenía recorrido y para mí fue tan sencillo como dejarlo en sus manos. Él tuvo una cita con Carla de Orfeu Negro en Bolonia y a ella le entusiasmó el proyecto. Más tarde dejamos un ejemplar de la edición portuguesa en el stand de Fulgencio Pimentel en el Festival Graf de Madrid y a los dos días César nos escribió por Facebook diciendo que lo quería publicar. No nos lo esperábamos. Fue una de las noticias más grandes que nos ha dado el gigante <3 .

Desde el punto de vista de los editores, qué creéis que buscan, ¿qué valoran a la hora de publicar un álbum?
Las editoriales que nos gustan buscan emocionarse con el libro. No emocionarse de llorar, que también, si no de querer poseer el libro. Necesitan que sea suyo porque se identifican con él de alguna manera. Lo ven especial. Bueno. Las ventas también cuentan para estas editoriales, claro, pero no se dejan guiar únicamente por el dinero. 



 ¿Por qué empezó Carmen a escribir y por qué empezó Manuel a ilustrar?, ¿cómo empezó todo?
Carmen. Como ya he dicho antes, mi caso está muy relacionado con Manuel Marsol. Antes de conocerle el único álbum ilustrado que conocía era Donde viven los monstruos, (ahora me regalan álbumes por mi cumple).

Empiezo donde nos quedamos antes, en el momento en el que Manuel me enseñó la portada del gigante con nuestro nombre. Eso hizo que al poco tiempo me apuntara al curso de LIJ en la Escuela de Escritores de Madrid y fuera compaginándolo con la agencia. Unos meses más tarde dejé la agencia (2015), aunque no la publi (sigo trabajando como freelance), para poder centrarme un poco más en el curso y en el proyecto que iba a hacer con Manuel. Y ese es mi principio.

Manuel. Trabajaba en publicidad, aunque siempre le había gustado mucho dibujar. Sus padres eran profesores de Historia del Arte por lo que desde pequeño el arte ha estado muy presente en su vida. Mientras trabajaba en publicidad, fue compaginando el trabajo de creatividad con el de ilustración, abrió un blog y poco a poco se fue dando cuenta de que quería dedicarse más enserio a esto. Quería hacer algo más personal. Decidió abandonar la profesión de publicidad y se inscribió a un máster en Barcelona, de ilustración infantil y juvenil en la Escuela de Arte y Diseño EINA. Sucesivamente comenzó a presentarse a concursos y realizó proyectos por su cuenta. Uno de esos concursos le dio el III Premio Internacional de Álbum Ilustrado y publicó su primer álbum, Ahab y la ballena blanca, con Edelvives (2014). Y ese es su principio.





Y ahora… ¿qué proyectos os esperan?
Estamos trabajando en un álbum juntos, y en algunos otros por separado. Aún están en proceso, pero esperamos que no tarden mucho en coger forma.
A corto plazo, en octubre (2016), Sexto Piso publica La Venus de las pieles con ilustraciones de Manuel.

¿Nos recomendáis un libro?
Un libro que nos gustó mucho y no habíamos leído aún fue Las Aventuras de Tom Sawyer deMark Twain, (ilustrado por Pablo Auladell). No somos muy novedosos, pero es que nos gustó mucho.


jueves, 23 de junio de 2016

Los proyectos de Leoteca

 
Tenemos un recuerdo muy bonito de la feria del libro de Madrid, acabó el pasado 12 de junio, no pudimos viajar para visitarla, pero gracias a Inés Puig de Leoteca tenemos un Auca. ¿De qué hablamos? Aquí tenéis una imagen:


 Inés nos contó que la idea le surgió así: “hace unos meses recuperé en casa de mi abuela una caja. Dentro descubrí un puñado de aucas, curiosamente muchas de ellas habían sido hechas para la Feria o el día del libro. La última databa de 1956. Se lo enseñé a mis socios y nos pareció una idea preciosa recuperar este formato popular. ¿Por qué no hacer que los niños de hoy se encontrasen de nuevo con cientos de pliegos de cordel repartidos por las casetas?”

Nos parece estupendo recuperar formatos antiguos. Un auca es un conjunto de pequeñas ilustraciones acompañadas de una leyenda, normalmente se disponen en una sola hoja, parece un cómic pero no lo es, porque el texto está escrito en verso y no tiene bocadillos. Además, normalmente hacen referencia a un tema concreto, en este caso la feria del libro y la lectura.

Inés escribió los textos y Juliana Salcedo lo ilustró. Pensaron “en una historia que tuviese como protagonista el acto de leer y que hiciese reír a los chicos. El resultado final son 24 estampas llenas de humor y guiños hacia la pasión que puede despertar un buen libro”. 

                                             
La Leoteca es una iniciativa genial, lo mejor es que dan voz a los niños para que comenten ellos las lecturas. Normalmente somos adultos pensando lo que les gusta a los niños, lo que deben leer y hacer, y se nos olvida preguntarles. Si quieres conocer más sobre esta bonita iniciativa visita su web

Desde Leoteca han puesto en marcha otro proyecto que trata a los niños con respeto y que les hace protagonistas de su propio aprendizaje. Es periodismo para niños hecho con cariño, es una revista y se llama ¡La leche! Dicen que trata temas de los que no hablan en la escuela, y es verdad, algunas cosas que podéis encontrar en el primer número: diecisiete tipos de sombrero diferentes, algo que realmente pasó en un comedor escolar, una casa de grillos, Londres en llamas, un manual de peluquería casero, niños que hablan de sexo, serpientes devora huevos, viejas postales filipinas, cierto muertito con mala suerte y… Recomendamos visitar su web, también leer la revista, claro.

¡Gracias Leoteca!


martes, 21 de junio de 2016

Cuentos al viento y otros proyectos de Atrapavientos

 


 Atrapavientos, la organización especializada en Literatura Infantil y Juvenil de la que formamos parte, ha creado un nuevo taller de escritura muy original. Cuando hace unos meses Jorge nos contó la idea nos pareció sorprendente, muy creativa. Estoy hablando de Cuentos al viento, un proyecto de fomento a la escritura que tiene varias fases:

En la primera fase se celebra el taller de escritura para trabajar los textos que después se lanzan al viento. Todos los escritos tienen un número de identificación y datos. Al finalizar el taller se realiza la suelta de los globos. En la página web se registran cada una de las sueltas de globos, cuándo se produjo, cuántos cuentos se liberaron y dónde.

Las últimas fases son emocionantes.  Muchos cuentos se pierden pero otros los encuentran personas que completan el mapa de cuentos viajeros con sus mensajes.


Si queréis ver los vídeos del proyecto están todos en su facebook y en la web.


Otra propuesta para este verano, también de Atrapavientos es el Campus para Jóvenes Escritores. Se desarrollará en La Bóveda del Albergue (Zaragoza) entre los días 7 y 10 de julio y consistirá en unas jornadas maratonianas de actividades literarias: charlas, talleres, actuación musical, preparación para Nanowrimo 2016, tormentas creativas, veladas de escritura, cena literaria, etc... En el facebook encontraréis toda la información. 


Nos gusta formar parte de una iniciativa así, que pone todo el esfuerzo en hacer realidad proyectos innovadores de animación a la lectura y escritura, que sigue trabajando y no se cansa, que mantiene viva la idea de jugar con las palabras y con la vida, como motor para seguir luchando.


martes, 23 de febrero de 2016

Hola-Adiós de Delphine Chedru

 


Cuando conocí esta obra mágica y preciosa que editó kalandraka este otoño pensé que es el libro perfecto para jugar con los niños. Y entonces, organicé un taller: 


 Es un libro que te enseña a entender los antónimos mientras miras los dibujos a través de un filtro óptico. Como podéis ver en las imágenes. 





Lo interesante de jugar con los niños con este preciosos libro es dejar que ellos observen libres, y se percaten de que mirar a través del filtro rojo hace que solo podamos ver los dibujos pintados de color azul y viceversa. 
 




Es un libro con múltiples posibilidades, podemos aprender a observar tranquilos o jugando con amigos, podemos dibujar con rotuladores rojos y azules, y observar con el filtro lo que vemos, o podemos crear un filtro nosotros a modo de gafas 3D.

La educación visual, tan importante hoy en la era de la imagen, una educación que puede empezar observando en silencio, relacionando palabras e imágenes como un juego, algo que facilita mucho el camino son los libros como “Hola, adiós”, gracias Kalandraka. 

martes, 29 de diciembre de 2015

Elefanzine



Hace ya un año se me ocurrió hacer un fanzine para niños. Recogí ideas en mis paseos por la playa, pensé qué podía resultar interesante para los niños, lo redacté con cariño y respeto, unos ilustradores maravillosos me ayudaron con los dibujos, y un tigre gigante con mucho talento lo maquetó todo para que quedara precioso. Buscamos dónde imprimirlo y... ahora ya lo tenemos con nosotros. 



El elefanzine es un fanzine para niños, un fanzine para jugar. Hemos querido que sea un cuidado, con ilustraciones bonitas y una maquetación currada. Tiene diversas secciones: mi cuerpo, dibujo, periodismo, escritura, aprende, literatura, cómic, pasatiempos, manualidades, diseño, naturaleza, curiosidades y música. Pero no es un cuadernito para hacer de principio a fin, es un fanzine para divertirse, explorar, imaginar, contemplar, hacer con él lo que a los niños les de la gana, sentirse libres, como el cerdo vietnamita que vuela en la portada.


 Gracias a Paula, Javi, Lucía, Sabina, Angie, Akvile, Abel, Silvia y Samu. Cada uno con su estilo han creado unas ilustraciones geniales. 



 Si os apetece comprarlo está en aquí y en estas librerías: El Armadillo Ilustrado, Estudio 64, Librería Bartleby, Librería El Bosquede la Maga Colibrí y El Petit Tresor, Librería Shalakabula, Hombre Cactus y Fatbottombooks.



 ¡Espero que os guste! 


 
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