martes, 19 de febrero de 2013

Hacia una crítica sin adjetivos



Lo mejor de los cursos es la reflexión, tanto si eres profesora como si eres alumna. La primera edición de Primera plana:periodismo LIJ terminó. Nacen ahora una serie de pequeñas reflexiones sobre crítica, periodismo y LIJ, bajo el nombre: Hacia una crítica sin adjetivos.

A partir de las reflexiones de María Teresa Andruetto sobre la literatura sin adjetivos, he querido extrapolarlo a la crítica, para analizar la relación que mantiene este género periodístico con la LIJ y los niños.

“El gran peligro que acecha a la literatura infantil y a la juvenil en lo que respecta a su categorización como literatura, es justamente el de presentarse a priori como infantil o como juvenil. Lo que puede haber de “para niños” o “para jóvenes” en una obra debe ser secundario y venir por añadidura, porque el hueso de un texto capaz de gustar a lectores niños o jóvenes no proviene tanto de su adaptabilidad a un destinatario sino sobre todo de su calidad, y porque cuando hablamos de escritura de cualquier tema o género, el sustantivo es siempre más importante que el adjetivo. De todo lo que tiene que ver con la escritura, la especificidad de destinatario es lo primero que exige una mirada alerta, porque es justamente allí donde más fácilmente anidan razones morales, políticas y de mercado.

A lo largo de los años que hace que trabajo en este campo he percibido resistencia de muchos escritores frente a la crítica y los estudios académicos. Esa resistencia esconde, creo, un miedo a la discusión de ideas y a la revisión de las producciones. Sin embargo, debiéramos lamentar que esa crítica sea todavía débil en cuanto a la cantidad de agentes que la desarrollan y que muchas veces se manifieste tímida frente al avance de la publicidad y del mercado, como es de lamentar que esa mirada crítica no ocupe u ocupe poco lugar en los medios de circulación masiva y quede de ese modo replegada a ciertos pequeños ámbitos de estudio. De haber sido de otro modo –de un modo que espero llegue más temprano que tarde– no hubieran prosperado tantos libros de mala calidad, y se hubiera orientado más y mejor a los potenciales compradores (sean estos padres, maestros o instituciones) hacia libros de calidad literaria y estética. Porque la literatura de un país no se hace sólo con escritores, sino también con investigadores, formadores y críticos y se hace sobre todo con lectores que, dialogando con las obras ya escritas, van construyendo obra hacia el futuro. Se trata de una construcción social, que tiene que ver con entender la literatura de un país como la inmensa tarea de una sociedad que escribiendo, estudiando, cuestionando, difundiendo, leyendo o ignorando lo escrito va haciendo la obra de todos”. *

Estas palabras de Maria Teresa Andruetto recogidas en el libro “Hacia una literatura sin adjetivos” son punto de partida necesario para la reflexión. Si la literatura debería ser siempre cultura sin adjetivos, ¿por qué la crítica va a llevarlos? Si pensamos por un momento en el espacio que dedican los medios generalistas a la literatura infantil, obtenemos un resultado algo ridículo, y normalmente son los libros más comerciales los que ocupan esas páginas. Es la prensa especializada, pero no solo en literatura general, sino la especializada con adjetivos, la que ofrece una visión más similar a la realidad diaria.

Por otro lado, también es cierto que últimamente se tiende al cambio. Pero ¿por qué le presta ahora más atención la prensa a la LIJ? En un artículo en su blog, Germán Machado argumenta una respuesta: “Seguro que eso responde al hecho de que la LIJ va cobrando una importancia editorial sin antecedentes. Con muchos más títulos publicados, con mucha más visibilidad, con muchas más ventas, el negocio de la LIJ no es menor en lo que hace al conjunto de los resultados de la industria editorial. Siguiendo esa lógica, es obvio que la prensa le preste atención”. Sí, seguramente sea cierto, pero ¿debería ser así?, ¿debería tener más voz porque vende más, porque ahora es una industria?, ¿estamos dejando la calidad en un segundo plano?, ¿sería mejor que los medios trataran a los libros como libros sin adjetivos, sin ventas, sin marcas, sin influencias…?

* Este texto forma parte de Hacia una literatura sin adjetivos (Comunicarte, Córdoba, 2009).



1 comentario:

  1. Desde mi punto de vista está claro porque a la prensa en general le ha empezado a interesar la LIJ: porque vende, y lo hace muy bien. Porque se ha puesto de moda entre los adultos y éstos ya no sólo leen "cosas serias" si no que también han decidido leer "literatura para niños", como si la literatura, la buena literatura tuviera que tener una edad. Aunque a pesar de esto parece que la LIJ siga siendo la pariente pobre de la literatura, todavíaespero que un suplemento como Babelia, por ejemplo, le dedique habitualmente algún espacio y no solo en fechas señaladas como las Navidades. La LIJ existe todo el año, no sólo en temporada de regalo. Un saludo cordial

    Ch.

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