miércoles, 5 de noviembre de 2014

Un taller de cómic

 
A los niños les gustan los cómics porque son listos. Son un despliegue de imagen y palabra maravilloso, y cuentan con una forma de narrar interesantísima. No puedo dejar de sorprenderme cuando hago talleres de cómic con ellos. 

El último fue genial porque había niños y niñas de edades diferentes, la diversidad siempre es positiva. Estaba preparada con mi colección de diversos cómics para sorprender a todas las edades. 
Siempre llevo conmigo la colección “En el parque” de Olalla Hernández y los ilustradores Ricardo Blanco, Livia Cives, Diego Martín Fernández, Miguel B. Núñez, Cristina Pérez Navarro y Josune Urrutia Asua. Este cómic lo disfrutaron las dos niñas de 12 años que vinieron al taller, supieron ver toda la ironía, misterio y encanto de estas historias. Pero por sorpresa, también les gustó mucho el cómic de Anouk Ricard “Ana y Froga”, los dibujos son muy frescos y coloridos y las historias son gamberras y graciosas. Lo de la sorpresa es cosa mía, por qué tenía que pensar que no iban a gustar esas historias a niñas de doce años, si yo también las disfruto mucho. 


"En el parque"
 
"Ana y Froga"

Los otros dos cómics que seleccioné fueron “Chupetes deluna” de José Urriola y Javier Velasco y “¡No te comas los cormos!” de Miguel B. Núñez. Tendrías que haber visto a un pequeño niño de cinco años concentrado delante de los chupetes de luna, flipando solo con la historia y realizando después una interpretación libre de la narración secuencial, me encanta ver esas cosas. Los cormos creo que despertaron en los dos chicos de nueve años ganas de representar algún tipo de ser vivo con poderes y ambición. Unos resultados dignos de fanzine, que por cierto también llevé, porque me encantan. 


"Chupetes de luna"
Como conclusión final, decir que los cómics no son algo que se le da a los niños que no quieren leer. Lo digo por lo que he visto en alguna web de pedagogía con los típicos consejos para que tus hijos lean (ojo, no digo que estas listas no sea útiles). A veces, estas ideas son interesantes, pero yo creo que si se trata de literatura, o de pedagogía y literatura, siempre es mejor acudir a webs como las de Ana Garralón o Círculo Hexágono, que son expertos en el asunto. Lo que me llamó la atención es una sutil forma de decir que los cómics son algo menor, al decir cosas como “mi hijo solo leía cómics y ahora le gusta leer” o que los cómics se pueden ofrecer al principio, cuando los niños tienen un poco de repelús al libro. Los cómics son una forma de expresión que requiere mucho más que un texto simple, y algo mucho más global, un niño debe leer porque disfruta.



Esto es lo que dice Ana G. Lartitegui en un artículo sobre libros mudos: “¿Realmente creemos que lo más importante de un libro es que pueda leerse? Leer es importante, pero ¿por qué? Si no somos capaces de responder esta pregunta de nada sirve que nos afanemos en hacer libros, en venderlos en recomendarlos. La lectura es la base del aprendizaje, tal y como nuestro sistema educativo está diseñado. Pero, y debido a ello, muchas veces olvidamos el origen visual de nuestros primeros pensamientos y la enorme contribución del pensamiento visual al lenguaje”. Lo dejo como reflexión. 


¡No te comas los cormos!




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