jueves, 23 de febrero de 2012

Los niños que trabajan

Hace unas semanas el periódico El País relataba lavida de algunos niños trabajadores. “El robo de la infancia”, así titulaban la noticia. 


Entre los relatos de las vidas de varios chicos trabajadores me sorprende la historia de Mina. Que contada en primera persona quedaría así: 
 
Me llamo Mina vivo en Daca, la capital de Bangladesh. Mi madre está enferma, tiene una cadera rota, mi padre murió hace años y a mi hermano hace mucho tiempo que no le veo.
Tengo 10 años y trabajo como asistenta en una casa. No me puedo quejar, porque me pagan 600 takas (6 euros al mes), por lo menos, no me pegan tanto como en trabajos anteriores y me dan de comer dos veces al día, tengo algo de ropa, y a veces me dejan ver la televisión.
Me siento muy sola, solo puedo ver a mi madre dos veces al mes. Lo que más me gustaría es estudiar medicina para poder curarla. 
 
El álbum recoge 50 breves historias de la vida de niños y niñas trabajadores de la ciudad mexicana de Monterrey. Una recopilación de testimonios tristes pero necesarios porque dan voz a una realidad patente. 
 
 
Sandra Arenal entrevistó a estos niños dedicados a trabajar en maquiladoras o como vendedores, prostitutas, albañiles, criaditas, basureros... Las palabras se acompañan de intensos grabados de Mariana Chiesa que nos muestran los rostros de estos jóvenes protagonistas. 
 
Además el libro recoge una serie de cuestiones para hacernos pensar: “¿qué es un niño?, ¿hasta qué punto el trabajo que realizan los niños contribuye a que se formen como personas o les niega radicalmente ese derecho?, ¿hay un trabajo bueno para los niños?, ¿viven su infancia, juegan, comen y duermen como es debido, o son “adultos en miniatura” cargando con responsabilidades que no contrajeron?, ¿no es una paradoja que ahora cuando el hombre conoce la forma de controlar la maternidad sea cuando más está lleno el mundo de niños en la miseria?".
  
 Es más, no solo se queda en las dudas o las preguntas, las lamentaciones o las quejas, incluye también una serie de posibles medidas para ayudar a erradicar este mal social, y la lucha de Sandra Arenal por frenar y mejorar estas condiciones humanas. Se trata de una dura y brillante publicación de Media Vaca.

2 comentarios:

  1. El otro día, cuando estudiaba las privincias, me costaba mucho recordarlas todas, así que mi madre me contaba una historia y otra, y otra... Entonces me contó algunas de las historias de la familia. Mi abuela trabajaba desde los siete años. Mis bisabuelos le daban un trozo de pan y un poco de chocolata y la mandaban al monte a cuidar de las vacas...
    Pobres.
    Yo soy Sandra y tengo nueve años, y no me imagino sola en el monte cuidando de las vacas...
    Me quedo como vuestra seguidora.
    Os dejo el enlace de mi blog, para que paséis a conocerme.
    Gracias
    http://sandrasingluten.blogspot.com/

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    1. Muchas gracias por seguir el blog, por tu comentario y felicidades por tu blog. Hacen falta chicas como tú :)

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