miércoles, 18 de enero de 2012

Entrevista Celia Turrión


Celia Turrión es editora en Edelvives e investiga en Literatura Infantil y Juvenil. Tiene un blog sobre LIJ y nuevas tecnologías. Ella dice de su blog que “Literaturas exploratorias es un blog personal que pretende compartir descubrimientos e incitar el diálogo sobre producciones digitales que se acercan a las formas literarias, especialmente a las infantiles”.

La ilustración de la cabecera del blog es obra de Miguel Tanco

¿Nos puede definir la Literatura Infantil y Juvenil?

Creo que la mejor definición es la más simple: La literatura infantil y juvenil es aquella dirigida específicamente a niños y jóvenes, aunque muchos adultos (afortunadamente, cada vez más) disfruten de ella.

¿Cómo ha evolucionado la LIJ en los últimos años?

Esta respuesta requeriría más espacio y tiempo del que aquí dispongo, por eso trataré de ser muy prudente y ofrecer exclusivamente unas pinceladas de mi visión personal. Es evidente que existe una producción descomunal en el mercado: el libro infantil es hoy un producto de consumo. Las numerosas editoriales existentes, grandes y pequeñas, publican una cantidad ingente de novedades al año. En ellas entran todo tipo de libros: sagas para adolescentes, vistosos álbumes y libros ilustrados, libros-objeto... Todas las líneas de publicación se han desarrollado; y apenas quedan algunas, consideradas tal vez poco rentables, sin explotar demasiado. Los libros en los que la ilustración es primordial traspasan fronteras de edades y se van introduciendo también en las obras para lectores de más edad -un proceso lógico en una época tan visual como la que vivimos-, la literatura juvenil explora numerosos géneros... Todo ello con mejor o peor fortuna según las producciones. También he observado una tendencia a recuperar libros infantiles que ya se consideran clásicos. Los consumidores finales de LIJ son tanto niños como adultos, y las editoriales lo saben.

El aspecto positivo de esta situación es que las posibilidades de que un lector encuentre un libro con el que encaje se han multiplicado; la dificultad radica en encontrarlo dentro de la marea de publicaciones que nos inunda.

Como editora ¿qué tiene que tener un cuento para que sea publicable?

Las razones para publicar un libro son, como bien se sabe, de lo más variadas según las circunstancias que lo rodean. Todos los que nos dedicamos a esto deseamos que la calidad (textual, visual, material, de conjunto...) del libro sea el factor principal, y de hecho debería ser siempre el primer requisito. La realidad es, como siempre, más compleja, y en las decisiones de publicación influyen otros aspectos como la viabilidad comercial, los tiempos de trabajo, los objetivos de cada libro, las líneas editoriales...

Creo que la tarea de quien selecciona las publicaciones es lograr un equilibrio entre todos esos factores. Desde mi punto de vista, el elemento indispensable que ha de contener una historia para que merezca el esfuerzo que supone su publicación es el de proponer una experiencia de lectura enriquecedora, en uno u otro sentido.

¿Hacia dónde se dirige la LIJ actual?

Otra pregunta que exige máxima prudencia: el mundo es cambiante (hoy en día de manera vertiginosa) y yo también lo soy, por lo que pocas cosas puedo afirmar con certeza, aún menos sobre el futuro. Hay estudios recientes que aseguran que la LIJ goza de buena salud, y también de prestigio; así pues, imagino que en los próximos años se seguirán publicando libros más o menos como hasta ahora.

Por otra parte, con Internet y los nuevos soportes, especialmente las tabletas, ha empezado a surgir una recientísima corriente de producciones digitales que parecen estar configuradas bajo premisas diferentes a las que estamos acostumbrados en el mundo editorial. Son nuevas líneas que, a mi parecer, tienen mucho que decir.

¿Por qué decidió crear un blog sobre LIJ digital?

El blog surgió a raíz de la tesis en LIJ digital que realizo actualmente. Mientras investigaba para diseñar el proyecto de tesis, me di cuenta de que se había avanzado bastante en el sector de la LIJ digital, sobre todo en Estados Unidos y Canadá, y que aquí apenas llegaba información especializada en este ámbito. El mundo editorial, en general, ha tenido miedo del cambio digital hasta hace relativamente poco, cuando han descubierto las ventajas que puede implicar una nueva línea de trabajo. En realidad hay pequeñas editoriales infantiles y proyectos afines en nuestro entorno que van ya muy avanzados, pero aún son bastante desconocidos dentro del sistema de la LIJ y por el público general.

Así que cuando comencé a aprender sobre el tema, sentí la necesidad imperiosa de compartir mis descubrimientos y reflexiones con la gente del sector, de crear debate, de hablar de lo que estaba ocurriendo, que es el primer paso para conocerlo y tal vez mejorarlo posteriormente. ¡No podía ser que algo tan potente estuviese pasando desapercibido! Escogí una perspectiva literaria porque es la que me interesa; eso sí, trato de no excluir nada que pueda resultar de interés, aunque sea de manera indirecta, para complementar este punto de vista.

Las motivaciones del blog son básicamente estar al día y compartir. Lo concibo como una herramienta para aprender -yo la primera- y como un espacio para expresar mis impresiones, mis dudas, mis cambios de opinión con respecto a esta situación tan nueva que vive la LIJ.

Y la verdad es que estoy sorprendida por la espléndida acogida que ha tenido. Me visitan más lectores de lo que esperaba, lectores que poco a poco empiezan a participar en las conversaciones. De momento las intervenciones son tímidas, pero creo que es cuestión de tiempo, de que todos vayamos tomando confianza con las nuevas producciones, perdiendo el miedo a lo desconocido, y aprendamos cómo podemos hablar sobre ellas.

En su blog trata las producciones digitales LIJ. Es un mundo por explorar, un embrión. ¿Hacia dónde debería encaminarse? ¿Qué hace falta para crear aplicaciones de calidad?

Aún se sabe muy poco sobre el tema y es algo atrevido aventurarse a establecer unos criterios de calidad, pues todavía hay mucho por analizar, por hacer y por inventar. ¿Quién nos iba a decir hace solo un par de años que existirían las aplicaciones literarias? En una entrada del blog, sin embargo, trato este aspecto bajo el título “Imaginación, realidad y deseos”, donde comento lo siguiente:

«En mi próxima lectura me gustaría ver ilustraciones que saquen provecho del medio, me encantaría encontrar una narración que reparta su peso entre diferentes lenguajes, un vocabulario rico e incluso complicado (aprovechando el poder de atracción que algunos soportes ya ejercen por sí mismos), me gustaría leer historias de varios tipos: rápidas y lentas, lineales y fragmentadas, dependiendo de las exigencias de cada caso. Me gustaría encontrar historias que aún no me haya encontrado, personajes con personalidad, mundos ficcionales que aún no he visitado, me fascinaría que me desafiasen como lectora. Y lo que más me gustaría de todo es encontrar formas que rompiesen la frontera de todo aquello que soy capaz de imaginar».

Cuando apareció la radio se pensó que acabaría con los periódicos, lo mismo ocurrió con la televisión. Ahora es el libro electrónico. ¿Las aplicaciones sustituirán a los libros?

Sinceramente, no creo que ese sea el caso. Las aplicaciones son nuevas formas de contar que poco tienen que ver con el papel en cuanto a tecnología. Pienso que se trata de un nuevo producto con un lenguaje y una estructura específicos y claramente diferenciados del libro en papel. Cierto es que existen en las apps elementos comunes con los libros, pero también comparten otros con los dibujos animados y nadie cree que estos vayan a desaparecer.

No olvidemos, sin embargo, que las aplicaciones no son toda la literatura infantil digital, también existe LIJ digital en red, libros infantiles electrónicos sin enriquecer (lo que se llama literatura digitalizada)... Estos últimos ofrecen una experiencia de lectura tremendamente similar al libro en papel, salvo por el formato físico; en esos casos, la lógica indica que sobrevivirá el soporte que resulte más rentable a productores y lectores.

Una aplicación no es un libro, pero ¿qué es una aplicación LIJ? ¿Qué debería ser?

De nuevo citaré una entrada del blog titulada “¿Son las apps libros o apps?”. Y aprovecho para destacar un elemento clave en la filosofía del blog: los motivos para definir lo nuevo no deben surgir de los prejuicios sino de una actitud productiva, como señalo en esa entrada:

«Pienso que el motivo principal que nos obliga a definir qué son las apps infantiles “en esencia” no es otro que la necesidad de descubrir qué pueden ofrecernos de novedoso a mediadores y lectores de LIJ».

De momento, y a falta de analizar muchas más producciones que, espero, llegarán pronto, podríamos decir que las aplicaciones LIJ son obras de ficción y no ficción; más o menos narrativas, poéticas, lúdicas o educativas; dirigidas a niños y jóvenes; a las que se accede a través de un soporte digital; que están construidas mediante la suma diferentes lenguajes; y que proponen una interacción de intensidad variable con el lector. Si me preguntan dentro de un año, la definición será probablemente más precisa.

En cuanto a qué deberían ser las apps... mejor dejemos que los creadores nos sorprendan con todo tipo de propuestas, y escojamos luego para nuestros fines las que más nos aporten, exijan, emocionen, reten, impresionen, en definitiva, enriquezcan. Exactamente igual que hacemos con los libros en papel.

1 comentario:

  1. ¡Menuda entrevista! Y pensar que si no fuera por Celia no hubiera descubierto este magnífico blog. ¡Os iré leyendo!

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