sábado, 1 de octubre de 2011

ENVUELTO PARA RELATO 2011


El pasado fin de semana pudimos disfrutar de Envuelto para relato, las jornadas de LIJ en Zaragoza que organizaron el equipo de Atrapavientos. Con la intención de dinamizar la actividad en torno al género, se organizaron mesas redondas, talleres, charlas y la exposición solidaria “En el fondo del cajón”.



El evento pretendía recorrer todos los pasos que se siguen en la creación de un libro ilustrado, con esta intención el primer día fue el turno de las editoras y libreras que trataron de adivinar qué libros funciona bien. ¿Los libros que funcionan bien son los que se venden?, ¿la calidad literaria va unida a las ventas? Dieron respuesta a estas cuestiones Eva Cosculluela de la Librería Los portadores de sueños, Carolina Peláez de la Librería El pequeño teatro de los libros, Arianna Squilloni de la editorial A buen paso y Isabel Martínez de la editorial Imaginarium.

“Inesperadamente hay libros que venden muchísimo y otros que pese a poseer mayor calidad literaria no se venden tanto” Arianna Squilloni.

El sábado se centró en el proceso creativo, las libreras Eva Cosculluela y Carolina Peláez hablaron de los libros que atrapan, Pablo Albo respondió a cuestiones como ¿para qué contamos un cuento? o ¿cómo contarlo?

“El valor máximo de un cuento es el de la literatura, el arte. El valor de leer o escuchar una historia es suficiente”. Pablo Albo



La tarde del sábado concluyó con la mesa redonda de los ilustradores y escritores. Fue momento para conocer el proceso creativo de cada autor o la relación escritor-editor. De estos temas hablaron los escritores Daniel Nesquens y Ana Tortosa, y los ilustradores Elisa Arguilé y Jacobo Muñiz.


Mamen Delpon de Atrapavientos afirma que “el evento ha cumplido las expectativas con creces. Envuelto para relato comenzó siendo un evento pequeño que se iba a desarrollar en un espacio más pequeño. Cuando Ibercaja nos ofreció la utilización de sus instalaciones pudimos pensar en realizar muchas más cosas, que fueron enriqueciendo el proyecto. El ambiente ha sido fantástico, los ponentes han ofrecido unos talleres en los que los talleristas han jugado, han participado, se les ha hecho pensar y conocer el mundo del álbum ilustrado mejor. Las charlas según los asistentes han sido clarificadoras en algunos casos, entretenidas, divertidas, llenas de contenido interesante, en cualquier caso. El número de asistentes bastante elevado. Creemos que para ser la primera edición no podemos pedir más”.




Desde Atrapavientos esperan repetir el evento: “hemos quedado muy satisfechos con la experiencia y creemos que este tipo de eventos no tienen que desaparecer sino crecer y enriquecerse. La valoración es muy positiva. Creemos que las personas que han intervenido en los talleres, en las mesas redondas y en cada una de las charlas sienten pasión por la literatura infantil y juvenil y creo que han sabido transmitirlo de una manera impecable. Todos ellos tienen el suficiente bagaje para dotar las charlas de puntos de vista que han hecho pensar a los asistentes. Los moderadores de las mesas han sabido sacar partido a los ponentes y que cada mesa redonda fuera una lección en si misma. Creo que los astros se han juntado para que estas jornadas fueran perfectas”.

Además de las charlas, los talleres y las mesas redondas, en Envuelto para relato pudimos ver una exposición benéfica donde ilustradores y escritores nacionales e internacionales donaron obras para su venta con la intención de recoger fondos para el Bubisher. Mamen explica cómo surgió la iniciativa y su resultado, “la exposición benéfica y efímera En el fondo del cajón surgió de un comentario de Daniel Nesquens una tarde de verano en un café. Nos habló de una venta de originales para la obtención de fondos para un proyecto solidario y nos encantó. La segunda parte fue ponernos en contacto con ilustradores y escritores para que nos hicieran sus aportaciones para una buena causa y encontrar la causa que nos pareciera más adecuada. El Proyecto Bubisher nos pareció precioso, enviar libros a un bibliobús para los niños del Sahara, era solidario y además tenía que ver con la literatura infantil y juvenil. La respuesta de todo el mundo nos abrumó. Los artistas son la gente más generosa del mundo. Nos llegaron un montón de originales no sólo de España sino del resto del mundo. Ellos se pusieron en contacto y se contaron el proyecto y el aluvión de textos, bocetos e ilustraciones fue increíble. Desde aquí gracias a todos los que han hecho posible esta exposición”.




Además las ventas de originales fueron muy bien: “nosotros nos dábamos por satisfechos si hubiéramos llagado a vender 100 originales, ya nos parecía una buena cifra, pero hemos llegado a los 150 y estamos encantados y agradecidos. Sólo nos falta ver la cara de los niños cuando puedan leer esos libros. Esa es la mayor satisfacción y el mejor premio que nos pueden dar. Este es el espíritu de Atrapavientos”.

Por otro lado, los participantes del evento destacan sobre todo el entusiasmo y la organización. “Destaco la organización, hemos de tener en cuenta que era una iniciativa privada de tres personas. Atrapavientos consigue que el libro infantil eclipse los medios (radio, televisión y prensa escrita). Por tanto siempre es positivo”. Carolina Peláez de El pequeño teatro de los libros.

El ilustrador Jacobo Muñiz destaca el entusiasmo, pues “les permitió crear de la nada, apoyándose en sus ganas de hacer cosas, unas jornadas la mar de completas en las que se abordaron todos los aspectos referidos a la creación de un álbum, desde la participación de los autores a la de los libreros, pasando por la labor editorial”.



La valoración de todos los asistentes fue muy positiva, en opinión de Jacobo Muñiz “resulta sumamente complicado abordar “por primera vez” todos los detalles de un evento como este y obtener tan buenos resultados. Los chicos de Atrapavientos hicieron gala de una gran capacidad organizadora que implicó grandes dosis de planificación y dotes imaginativas. Gracias a ella, pudimos disfrutar de unas jornadas que combinaron la parte expositiva de los talleres, las charlas y las mesas redondas con una interesante muestra de ilustraciones destinadas a la venta para fines benéficos, la bonita propuesta del tendedero de ideas y la actuación mágica de Pedro el ilusionista”.


Cada ponente aportó su experiencia y conocimientos, para algunos fue una oportunidad de participar por primera vez en una mesa redonda, Jacobo Muñiz nos cuenta que “hasta el día de la ponencia nunca había hablado en público de manera que, cuando en su día Jorge Gonzalvo me invitó a impartir el taller, dudé seriamente si aceptar o no. Al final, tomé la decisión de asistir por tres motivos: su entusiasmo, las ganas de conocer mis límites y porque impartir una ponencia requiere, al menos en mi caso, un esfuerzo considerable en cuanto a organización de las propias ideas (es conocido el dicho de que uno no aprende “algo” realmente hasta que no se lo enseña a otro). Preparé mi participación lo mejor que pude pero los nervios me traicionaron y no fui capaz de transmitir lo que pretendía. De manera que creo que ésta fue mi primera y última vez como ponente. Aunque no me arrepiento de haber asistido y me siento muy agradecido, prefiero estar en el papel de observador. Zapatero a tus zapatos”.


También para Carolina fue “una experiencia GA-RRA-FAL; era la primera vez que recomendaba libros fuera de mi entorno natural, la librería, y la primera mesa redonda en la que participaba. Así que, sin comentarios”.


Como dice Jacobo “fueron dos días muy intensos”. Tanto los asistentes a los talleres como los oyentes aprendieron y compartieron ideas, anécdotas, sueños… Jacobo afirma que “aprendió, en todos los aspectos, en lo personal tuve la ocasión de explorar mis límites, como decía hace un momento. También conocí a gente estupenda con ideas sumamente enriquecedoras y a personas que lo abandonaron todo por un sueño. Profesionalmente, me resultó de gran ayuda tener la ocasión de contemplar el mundo editorial desde varios puntos de vista. Como ilustrador uno tiende a obcecarse con el papel que le toca interpretar en el libro y se arriesga a olvidar que no es más que una pieza más del juego de engranajes que llega hasta la persona que decide leerlo. Escuchar la visión de los otros componentes del mecanismo (escritores, editores, libreros) proporciona una perspectiva mucho más amplia y rica. Ahora que lo pienso, quizá haya faltado en las jornadas un foro en el que se escuchara la opinión de quienes reciben nuestras obras y no están implicados en su producción: los lectores”.



Nosotros volveremos, Jacobo volvería “como ponente no, desde luego. Como asistente a talleres y charlas lo haría encantado”. Carolina volvería “sí claro, ahora he aprendido la lección, (lo he tenido que escribir 100 veces), no debo ponerme nerviosa, no debo ponerme nerviosa, no debo...” Y vosotros, ¿volveríais?

2 comentarios:

  1. ... cuánto entusiasmo...!!
    ¡Gracias Elefante!

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  2. Qué post tan precioso!! Sí, sí...claro que volvería :D

    Muchas gracias y un abrazo!

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