Si alguien todavía se pregunta si a los niños se les puede hablar de sexo, de discapacidad, de enfermedades, sobre el abuso escolar o sobre la muerte, la respuesta posiblemente esté en los libros, en los álbums ilustrados que encontramos en el mercado sobre estos temas y que, antiguos o modernos, todavía hoy funcionan. A los niños les interesa el mundo que les rodea, no viven en una burbuja que les separa de su entorno, no habitan en un mundo ideal. Por tanto, las cosas de los mayores también les afectan. Además del carácter interrogativo inherente a los niños, que hace que se pregunten constantemente ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿cuál es la finalidad de la vida?, ¿por qué todo acaba? Y por qué no responderles con libros como “¡Mamá puso un huevo! o cómo se hacen los niños” de Babette Cole editado por Destino, “Juul” libro de Gregie de Maeyer y Koen Vanmechelen edición de Lóguez o “El pato y la muerte” de Wolf Erlbruch editado por Bárbara Fiore . Ana Garralón en su b...